
LA GENÉTICA estudia la forma como las
características de los organismos vivos, sean éstas morfológicas, fisiológicas,
bioquímicas o conductuales, se transmiten, se generan y se expresan, de una
generación a otra, bajo diferentes condiciones ambientales.
La genética, intenta explicar cómo se heredan y se
modifican las características de los seres vivos, que pueden ser de forma (la
altura de una planta, el color de sus semillas, la forma de la flor; etc.),
fisiológicas (por ejemplo, la constitución de determinada proteína que lleva a
cabo una función específica dentro del cuerpo de un animal), e incluso de
comportamiento (en la forma de cortejos antes del apareamiento en ciertos
grupos de aves, o la forma de aparearse de los mamíferos, etc.).
De esta forma, la genética trata de estudiar cómo estas
características pasan de padres a hijos, a nietos, etc., y por qué, a su vez,
varían generación tras generación.
La herencia biológica es una propiedad de los seres vivos
por la cual:
Los seres vivos son semejantes a sus progenitores.
Los descendientes heredan caracteres anatómicos,
fisiológicos y de comportamiento propios de la especie.
Dentro de una misma especie no son todos los individuos
idénticos; hay variedad entre individuos o grupos.
Los descendientes por reproducción asexual son muy
semejantes a los progenitores y solo se diferencian si han sufrido condiciones
diferentes durante el desarrollo
Los descendientes de una pareja por reproducción sexual
suelen ser más parecidos a sus padres que al resto de los individuos de la
población, pero no idénticos a ninguno de ellos ni tampoco intermedios.
Los individuos pluricelulares están formados por millones
de células que poseen todos, la misma información genética, pero cada tipo
celular es diferente porque cada célula expresa unos genes particulares
Existe una característica notable entre los seres vivos,
que es el parecido externo e interno. Esta característica común, que se
manifiesta entre muchos de ellos, es tanto mayor cuanto más próximo es su
parentesco. En este sentido, los individuos de una misma especie se parecen
entre sí y las crías se asemejan a sus padres. La razón está en que, tanto unos
como otros, comparten una serie de caracteres morfológicos, fisiológicos, de
comportamiento, etc., a los que llamamos CARACTERES HEREDITARIOS, que se
transmiten de padres a hijos.
En realidad, no son los caracteres, propiamente dichos,
lo que los hijos reciben de los padres a través de la reproducción, sino la
información necesaria para desarrollar esos caracteres, es decir, lo que hoy
llamamos INFORMACIÓN GENÉTICA. La herencia de los caracteres, se da de acuerdo
a unas leyes universales y comunes para todos los seres vivos, que constituyen
una de sus principales características. Estas leyes fueron formuladas, en
esencia, por Gregor Mendel en el siglo XIX.
Su redescubrimiento a principios del siglo XX dio paso a
una nueva ciencia biológica, la GENÉTICA, encargada del estudio de todo lo que
tiene que ver con la información genética, su almacenamiento, transmisión y
expresión para desarrollar los caracteres.
Más tarde se descubrió que la información genética se
encontraba en una biomolécula especial, el ácido desoxirribonucleico, llamado
también ADN o DNA.
Esta molécula es, también, universal para todos los seres
vivos y posee una composición y estructura de gran complejidad. Dentro del DNA
la información se halla formando unas unidades denominadas GENES. Hoy día se ha
conseguido aislar, secuenciar, duplicar y manipular estas unidades, lo que
constituye la base de la INGENIERÍA GENÉTICA.
En el siglo XIX Gregor Mendel descubrió las leyes de la
herencia
A pesar de que sus descubrimientos son fundamentales para
comprender el mecanismo hereditario en animales y plantas no se les dio ninguna
importancia en su época, no porque los científicos de ese momento fueran unos
ignorantes o por falta de difusión, sino porque no encajaba en los
conocimientos biológicos del momento. Su trabajo quedó como una curiosidad en
la reproducción de las plantas.
Las leyes de Mendel fueron redescubiertas 50 años más
tarde, a finales del siglo XIX y entonces si que se reconoció su importancia.
A principios del siglo XX se formula la teoría
cromosómica de la herencia, según la cual los genes se encuentran en los
cromosomas en secuencia lineal y siempre en el mismo lugar del mismo cromosoma.
A mediados del siglo XX se desarrolla la genética molecular
que explica la base bioquímica de la información genética
En el mismo periodo se desarrolla la genética evolutiva o
de poblaciones que explica los cambios de frecuencia genéticos por
circunstancias como la selección, mutación o deriva genética. Otro paradigma
del progreso científico; varias ramas de la ciencia, con métodos de estudio
diferentes, (genética mendeliana, citología, bioquímica, genética cuantitativa,
evolución,...) confluyen en una teoría global que explica todas las
observaciones.
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